jueves, 29 de enero de 2009

“Porque las cosas cambian…”

Ayer vi por casualidad en la tele de un bar (y ya me ha ocurrido varias veces) un videoclip donde aparece un viejecito que un día fue rockero, y esa vena guardada, que no enterrada, le sale a flote. Recupera su sombrero de cowboy, su traje con tachuelas, su guitarra y sus gafas de sol, y se arranca, nostálgico, con un rocanrol.
Es valiente plasmar la idea de adelantarse al futuro más o menos lejano, aventurarse a forjar un autorretrato de la vejez, cuando todavía se tienen 41 tacos. Y, claro, uno tiende a idealizarse, es legítimo. También indica un grado de optimismo que, con los tiempos que corren, está muy bien.
El señor canoso en cuestión, parece un encanto de hombre: rezuma ternura, paz, sabiduría, un gran atractivo. Muestra sonrisa de zorro viejo, piel curtida y mirada clara y satisfecha, mientras canta, emocionado pero sin aspavientos, una preciosa canción.
¡Ay, Enrique! ¡Qué bonito es soñar!
Porque las cosas cambian… pero las personas no. ¡Ojalá…!

Tras esta corta reflexión, he de decir que el vídeo es magnífico, la canción (tanto la música como la letra) también, y creo que habría merecido (es una opinión personal) la estatuilla “azul” al mejor videoclip en los Premios de la Música Aragonesa, por delante de “Hay muy poca gente”, que, técnicamente hablando, está más elaborado, pero emociona o dice menos que éste.


Por cierto, me gustaría conocer al actor, a ese señor que hace de ti. Irradia tal magnetismo hacia mi persona como lo hizo otro señor mayor cuando lo entrevistamos en “La Filoxera”: Javier Krahe. En realidad, son espíritus jóvenes con canas y piel arrugada.
Gente encantadora.

Fotografías del año 2005 © Valtueña y Marisa Lanca

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1 comentario:

energumi dijo...

Es una verdadera obra maestra, tanto el video como la canción. La interpretación del señor, simplemente sublime.

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