lunes, 7 de noviembre de 2011

Chusé Izuel

*

Acabo de terminar de leer Amarillo de Félix Romeo. No voy a entrar a valorar el libro, ni la valentía de Félix a la hora de escribirlo.
Sólo voy a centrarme en lo que más me ha conmovido y revuelto la conciencia: la persona de Chusé Izuel.
Estoy muy sorprendida y, a la vez, tengo una fuerte sensación, contraria precisamente a la de Félix, que era su amigo y se machaca el alma con la idea de si en realidad no lo conocía lo suficiente como para adivinar su ¿triste? final.
Mi sensación es de conocerlo muy bien sin haberlo conocido jamás. 
Me han apasionado sus escritos y cartas. Me ha enganchado su lenguaje. Me ha extasiado su brutal honestidad. He de reconocer que hay algo en su dolor, en la expresión de su sinvivir, en el sabor amargo de sus palabras, que me produce un gran placer. No me había ocurrido nunca. Pero es cierto, inexplicable o explicablemente.
Supongo que las personas tan especiales, como Chusé, arrebatan y producen sentimientos también especiales en otras personas. Esther en su blog dice así: "Me he enamorado de un muerto. Y lo he hecho aún sabiendo que está muerto". Fuerte, real y comprensible, desde mi punto de vista, por supuesto.

Hay fragmentos en sus cartas donde vomita pura poesía. La escritura automática se torna cascada de bellísimos exabruptos. Momentos mágicos de realidad aplastante.
Y no sigo. Lean, lean. Lean la vida, ...que es la muerte, ...que es la vida.
"Ayer me sentí completamente impotente, no física, sino psicológicamente, cuando follamos. Dicho de una forma técnica, a la par que imbécil, no sé qué teclas debo pulsar contigo [...]"

"[...] Vaya siglo XX nos ha tocado vivir. Los conceptos se han vuelto demasiado vagos. Individuos descontextualizados. Cigarrillos con boquilla. Botellas no retornables. Falta de pasión. Resistencia al instinto. Psicología aplicada. Migas empaquetadas. Cortinas de colores. Agobiante. Agobiante de la hostia. Hipersensibilidad... Me cago en la hipersensibilidad y en los espejos mates y en todas las marías-no-sé-qué y en los discos sin rayar y en los autobuses perfumados y en la montaña en general. Conocimiento conocimiento conocimiento conocimiento ¡MIERDA! [...]"


"[...] punteo. jadeo. entre la ropa, fumo y doblo los dedos. dedos escarbadores. silencio. viejos derribados por el cierzo. el circo de europa. con calefacción, ruidos de motor. bajadas de persianas. abril. reloj insonoro. una moto lejana. frenazo. acelerón. el arte del paso vaquillero. gritos. respiración. somnolencia. fetiches con sabor a fresa, y sudor y espera. ombligos. ruge el periquito. marcas de nacimiento. una peca en la yema del dedo del pie. aerofagia. espuma. la tibieza de la compañía. ni frío ni calor sino todo lo contrario. sonríe, que algo queda. la virgen del pilar se cambia todos los días de ropa. con lo enana que es. una mierdecilla de virgen. fraude. las violadas lloran cuando follan con sus novios, y los novios se vuelven impotentes y ya no tienen hijos, la ilusión de su vida, tres o cuatro, nada más, qué pena, cuánto sufrimiento hay en esta vida y cada vez hay menos niños y más violadores impotentes y se acaba la hª de la humanidá"

* Es la única foto que he encontrado en la red de Chusé Izuel. Eso sí, está en multitud de tamaños a elegir. Desconozco el autor de la misma. Curiosamente la ha utilizado mucha gente para ilustrar en sus blogs todo tipo de historias, sin saber a quién pertenece, sólo por lo bella que es.
 
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1 comentario:

Esther Rodríguez Cabrales dijo...

Chusé debió ser una criatura especial, al menos, eso es lo que me llegó a mi con su libro de relatos. Ser especial no tiene por qué ser bueno. Quiero decir que, eso que le hace diferente en ocasiones es feroz. Tanto que asusta.

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